Agassi desnuda sus miserias


OPEN An Autobiography

OPEN An Autobiography

Este pasado Lunes 9 de Noviembre, se lanzaba a la venta en las librerias de EEUU la famosa autobiografía del archiconocido tenista Andre Agassi, “Open: An autobiography”, en la que ciertos extractos recogidos y publicados por la revista Times zarandearon las bases del deporte de la raqueta.

Apoltronado sobre la inmensa montaña verde que forman los más de 30 millones de dólares ganados durante 15 años de ‘profesión’, mientras la chimenea que sostiene los 8 trofeos de “Grans Slam” calentaba su lujosa mansión en Las Vegas, Nevada, Andre Agassi decidió meses atrás contarle al mundo la gran mentira que había sido su carrera profesional como tenista de élite. La razón: la droga.

No puede definirse esto, a mi modo de ver, como un jarro de agua fría sobre la Asociación de Tenistas Profesionales, ni tampoco como la caída de un mito, nada de eso. Estamos ante una absoluta desacreditación moral y legal del tenis como deporte profesional, un escándalo de enormes magnitudes al que mucho me temo le seguirán algunos relevos.

En estas famosas partes de su libro, Agassi admitía haber consumido durante el año 1997 sustancias estimulantes,  la droga sintética llamada metanfetamina, y  conocida popularme como “cristal”.  Tal revelación suponía una humillante descalificación para el tenista, la pérdida total del prestigio de uno de los deportistas más emblemáticos e influyentes de los 90, pero la verdadera bomba no sería esa.

Tras vencer en 1996 en la final de los JJOO de Atlanta (que le serviría para años más tarde convertirse en el único jugador en ganar el Grand Slam Gold), Andre pasó el peor año de su carrera, pasó por 1997 sin pena ni gloria sin ganar un sólo título y bajando en la lista de entradas más allá del Top-100. Ahí empezó su crisis personal, y según cuenta en su biografía, sirviéndose de la influencia de su ayudante ‘Slim’, Andre comenzó a consumir.

Durante esta época autodestructiva es cuando la ATP encuentra restos de dopaje en las pruebas realizadas al americano,  un doctor de la  Asociación Antidopaje telefonéa a Andre para advertirle de la situación, y éste no dudó en seguir con el engaño: “Todo lo que he conseguido, lo que he trabajado, podría quedar en nada. Días más tarde me senté en una silla con un un bloc de notas en mi regazo y escribí una carta a la ATP. Estaba llena de mentiras, mezcladas con medias verdades”.

Agassi siguió en activo, la ATP ocultó toda la información. ¿Alguien sabe porque la ATP se saltó las reglas que ella misma impuso?¿Hubo dinero de por medio?¿Porque jugarse el respeto y la reputación por un solo tenista?, alguien tendrá que declarar algo al respecto, pero sin lugar a dudas a mi me ha dejado completamente indignado, aunque por desgracia, no llega a sorprenderme.

Ya han salido al paso varios tenistas de peso en el circuito como Rafa Nadal, Federer o Safín, y se nota un grave malestar entre los jugadores, que ahora, además de reprochar y vacilar al americano, miran de reojo las bases más íntimas de la asociación en las que ya no puede esconderse el comite que regula el dopaje. La ATP genera todas las sospechas, y con el paso del tiempo y las venideras visitas de los vampiros a las habitaciones de los tenistas durante los torneos acrecentará más aún la desconfianza y la inestabilidad de los protagonistas.

Ahora que el mundo del deporte parecía sentirse más protegido frente a los tramposos, y que excepto el ciclismo, el valor olímpico y deportivo comenzaba a establecerse, los cimientos que crearon la competición tenística que hoy conocemos se derrumban cual castillo de naipes, y todo gracias a algunas lineas escritas por un desagradecido embustero.

Finalmente, Agassi ya lo ha conseguido, ha tirado por la borda una década de éxitos, un nombre hasta ayer ilustre, y una reputación que eso si, ha perdido por su propia avaricia, la de beneficiarse de un ‘superventas’ que contiene verdades que nunca debió de haber desvelado. Quizás sea el momento, como dice Safín, de que tire sus trofeos y devuelva el dinero.

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One thought on “Agassi desnuda sus miserias

  1. Lo peor que se le puede decir a una persona, según un profesor bastante coherente que conocí, es denominar a alguién como patético ( dícese de la persona que da pena a los demás ), pues lo dicho, Agassi, patético.

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