España patenta el alarmismo nacional


La derrota de España por 0-1 contra Suiza en el día de ayer fue algo más que un duro golpe para el equipo y para todo el país, fue la confirmación de algo que con frecuencia se nos olvida: “Fútbol es fútbol”, y si es fútbol de la Copa del Mundo, la frase trasciende al todo.

España es un país extremo, en el que se tiende a valorar muy poco lo hermoso y extraordinario que debiéramos disfrutar, y en el que se anhela la simplicidad del vecino de al lado. El inconformismo colectivo de los ciudadanos tiende a destruir figuras que brillan en el panorama deportivo, menospreciar el esfuerzo y la lucha del que se siente defendiendo un país, y en abandonar el barco cuando aún se puede llegar a la orilla. Esa es la radiografía del español medio, que no tolera la derrota y subestima la victoria.

Así, grandes estrellas mundiales de la talla de Nadal, Fernando Alonso ó Pau Gasol han tenido que reinventanterse a si mismos, midiendo al extremo declaraciones rutinarias para no ofender a éste del sur, pero también para agradar al otro del norte, superar records centenarios, y soportar la presión de 40 millones de personas para lograr el mínimo reconociento y el aplauso oportunista.

Aún después de ganar el título más importante de la historia del fútbol español con la Euro 2008, una simple (aunque importantísima) derrota hizo que España saliera ayer del partido con una responsabilidad y culpa inmerecida.

España jugó ayer un mal partido, el equipo salió falto de intensidad, poca movilidad, y una extraña carencia de ideas que provocó la aparición del único síntoma que podía despertar al pobrísimo equipo suizo, la impotencia.

Así, con la mala suerte de no materializar los goles que pudo convertir en la primera parte, una carambola imposible, digna de las mejores fotografías que conserva este país en los mundiales, hizo que Suiza marcara el 0-1. Fue un palo insoportable, para todos, porque no había razones para pensar que eso fuera posible, y porque sencillamente, ellos son muy malos, pero el fútbol es así, y España terminó sucumbiendo. No hay culpables, no se señala con el dedo, eso es de perdedores.

Ahora, aún  cuando ni siquiera hemos digerido el comienzo del campeonato, en España ( sobretodo de la mano de los periódicos deportivos) ya se ha creado un incontrolable “Alarmismo nacional”, y Casillas, Xavi y cia parecen estar obligados a cargar con ese peso.

El próximo lunes, la selección se mide a Honduras, y ahí tendrá que reaccionar, y estoy seguro de que lo hará. Ganar un partido es difícil, ganar un mundial es combatir en la peor de las guerras, y este equipo es el mejor que conozco para conseguirlo, y ellos lo van a dar todo para llevarnos a la gloria, pero la pregunta es: “¿Estamos preparados para ganar?” No os tiréis del barco todavía, queda mucho.

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