España, al filo de la historia, camino de la reconversión.


El único país en la historia que consiguió ganar una Eurocopa, un Mundial y alcanzar la final de la siguiente Eurocopa de manera consecuitiva fue la República Federal Alemana, la actual Alemania, que por aquel entonces se le acuñó el sobrenombre de “Die Mannschaft”. Este hito tuvo lugar durante 1972, 1974 y 1976, en aquella Eurocopa de Yugoslavia en la que Panenka hizo historia marcando de aquella manera el penalti decisivo que le daba el título a la antigua Checoslovaquia y dejaba a la Alemania de Muller, Hoeness y Beckenbauer sin la triple corona. Semanas más tarde se compensaría con la medalla de Oro en las Olimpiadas de Montreal, pero de alguna manera, el verdadero reto era la triple corona, y se quedaron a las puertas de conseguirlo.

36 años más tarde, cuesta creerlo, es España la que acaba de igualar ese record, y la que puede aún superarlo. Esta generación de futbolistas, más los que se quedaron en el camino, incluyendo al entrenador , es irrepetible, se han convertido en leyenda viva del fútbol y del deporte. Su característico estilo de juego, su fútbol de toque ha trascendido las culturas futbolísticas convencionales, ha creado un estilo propio a nuestro fútbol y ha dado un ejemplo a seguir a otras potencias que ahora miran de reojo nuestro modo de entender el juego.

Pero más allá del exito, más allá de esa capacidad competitiva de la que carecíamos hace unos años y que heredarán generaciones futuras, la dificultad de mantenere en la élite es el mayor de los retos. Y siendo realistas, manteniendo los pies en el suelo y haciendo un poco de autocrítica, aunque parezca que está prohibido, mi opinión es la siguiente:

España está en la final de milagro, no pasa nada por decirlo, no se ha jugado bien durante gran parte de la competición, tampoco pasa nada, estamos en la final que es lo que cuenta.

Pero si que convendría analizar ciertos detalles que creo están volviendo nuestro fútbol cada vez más previsible. La generación está llegando a su fin para ciertos futbolistas históricos, es una realidad, la diferencia es como están llegando a sus últimos partidos cada uno de ellos. Xabi Alonso, Puyol, Xavi, incluso Villa, están cerca de abandonar el barco, por edad, por la gente nueva que viene apretando (que por suerte la hay) y por su  estado físico en particular. Xabi Alonso está en uno de los mejores momentos de su carrera, y junto a Ramos e Iniesta ha sido el mejor jugador de la selección en esta Euro, pero su edad es la que es, y convendría pensar que el próximo Mundial le puede quedar un poco justo. Puyol, un símbolo, está cerca de su retirada, y Xavi, cuya Eurocopa está siendo para olvidar, tendrá que darle el relevo del timón a un compañero tarde o temprano. Dicho lo cual, la regeneración en defensa parece haberla dispuesto rápidamente Del Bosque con Ramos, Piqué y Alba, y la continuidad de los medios de toque está asegurada, pero España ha perdido fluidez en el toque, capacidad para abrir el campo y atacar con profundidad como en 2008 y momentos puntuales de 2010, y eso se debe a la obsesión por guardar la pelota, por el miedo a arriesgar en el pase y por supuesto, por la ausencia de delanteros de referencia. De este modo, sin cambiar nuestro estilo, sería aconsejable no perder el norte, buscar el delantero que nos haga ser un equipo temible y agresivo (ahí estaban Adrián y Soldado), buscar más referencias en las bandas con Pedro, Navas, Muniain, quien queráis, pero sobretodo, evitar obsesionarnos con tocar 100 veces la pelota en nuestro campo, porque si, la pelota es nuestra, pero se trata de atacar al contrario, de sorprender, de ser agresivo, es ahí donde España ha fallado en esta Eurocopa de 2012, y donde debería mejorar si quiere vencer a Alemania/Italia el próximo Domingo. Respeto las decisiones de Vicente Del Bosque, pero dificilmente con una plantilla tan competitiva y de tanta calidad se puede hacer peor; las victorias tapan las lagunas de una gestión que tiene fracturas por todos lados y no habría que engañarse, la idea improvisada de jugar sin 9 ha sido un delirio que nos pudo costar la clasificación, y que aún sigue costando disgustos. Pasar eliminatorias gracias a dos goles de tu pivote defensivo en 1/4 y los penaltis en semis con un solo disparo a puerta no es una genialidad, es un golpe de fortuna y hay que admitirlo, no tiramos a puerta, no arriesgamos en los pases, no amenzamos a nadie..Rui Patricio ayer estaba encantado.

Por eso, y gracias a que por detrás vienen generaciones maravillosas de futbolistas, sueño con ganar este título que nos eleve a las alturas y nos consolide como la mejor selección de fútbol de la historia, pero también pido dar un paso al frente, porque los demás lo están dando.

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