Ciao Pippo mio.


Tras el adiós de Van Nistelrooy y el retiro dorado de otros grandes habitantes del área, esta semana anuncia su despedida el último 9, Filippo Inzaghi.

El Pippo, como se le conoce en Italia, ha sido uno de los grandes delanteros europeos de la última década. Como ha sido y será costumbre en el Calcio, ha sido jugador de varios equipos, empezó en el Piacenza hace ya 20 años, y desde entonces fue conquistando las redes de todos los estadios del país con las camisetas de Leffe, Verona, Parma, Atalanta y Juventus, donde llegó en 1997 y se consagró como delantero referente, prestigió su figura y debutó con la azzurra.

En Turín, Pippo formó una dupla atacante legendaria con el mejor Alessandro Del Piero, y juntos, lograron una Copa de Italia y un Scudetto en la primera temporada de Inzaghi en la Vecchia Signora. Ese mismo año, y considerado por la mayoría como el mejor equipo de Europa, los bianconeri de Lippi con Zidane, Del Piero, Deschamps y Pipo a la cabeza, cayeron sorpresivamente ante el Real Madrid en la final de la Champions League en Amsterdam. Él aún no lo sabía, pero el fútbol le devolvería la suerte años más tarde.

Tras 4 años en la Juventus, y tras 89 goles tras de sí, el Pippo empezó la carrera más importante de su vida en el Milán, al que llegó en 2001 y donde ha conseguido los mayores éxitos de su carrera. En Milán, Inzaghi construyó su leyenda; su carisma, sus goles y su humildad le convirtieron en una un ídolo en San Siro. Amigo íntimo del área, obseso del remate al primer toque, funambulista del alambre del fuera de juego, Inzaghi siempre aparecía delante del portero.
Filippo nunca fue un jugador técnico, pero como buen italiano, y fantástico delantero, Inzaghi no permitió nunca descubrir sus debilidades a sus marcadores, él los llevaba a su terreno, al del desmarque, al terreno del espacio, ahí ganaba siempre. Ante la portería, Inzaghi se sentía tan cómodo como un padre de familia con el mando de la televisión en el regazo.

Tras 11 años vestido de rossonero, Inzaghi ganó dos Scudettos, 2 Champions League y fue protagonista del mayor éxito de su carrera, la Copa del Mundo de 2006 en Alemania. Siempre al lado de estrellas mundiales, pareja de numerosos delanteros como Shevchenko, Pato, o Ibrahimovic, socio de Kaká y Pirlo, Inzaghi nunca fue titular con regularidad como ellos, pero siempre fue el delantero más indiscutible. Aclamado por los tiffosi milaneses y temido por sus contrarios, el Pippo coronó una carrera record de goles en Europa con una exhibición ya para el recuerdo en la final de la Champions League de 2007, la competición que le hizo más feliz, y la que le dió sus mayores triunfos. En aquel partido, Inzaghi sacó a relucir todo el repertorio de delantero de área, oportunista y matador que le caracteriza, y con dos goles maravillosos fulminó al Liverpool en la famosa final de la revancha, erigiéndose en el “Man oh the Match” de aquella final. Era, según el propio Filippo, el momento que había soñado toda su vida, marcar un gol decisivo en la final de la Copa de Europa, y su sueño se hizo realidad.

Queda para el recuerdo la narración de sus goles en la cadena italiana RAI, que habla a las claras de la tremenda admiración que se siente ante este futbolista en el país de la bota. El ex-futbolista y ex-entrenador, ahora colaborador de opinión en La Domenica Sportiva y la cadena nacional RAI, Emiliano Mondonico dejó una frase que quedará grabada en el anecdotario futbolístico cuando afirmó que “El Pippo no está enamorado del gol, sino que es el gol el que está enamorado del Pippo”

Cappocanioneri por excelencia, Inzaghi fue el primer futbolista en marcar en todas las competiciones internacionales a nivel de clubes, es el 5º máximo goleador del Calcio de siempre y aún guarda la cifra de 70 goles en competiciones europeas tan solo por detrás de Raúl. El Rey del desmarque hace las maletas y deja un gran vacío; ahora, como entrenador del equipo Cadete del Milán, suponemos que pondrá a sus alumnos al filo del abismo, en el alambre del “fuerigioco” , allí siempre gana.

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