Bosman y la cantera


Jean-Marc Bosman quizás haya sido una de las figuras más importantes de la historia del fútbol, y no por su habilidad con la pelota., sino por ser el protagonista de uno de los mayores escándalos legales de la historia de este deporte. Parece apropiado recordar, que en 1990 justo en el año en el que tocaba a su fin el ciclo de uno de los mejores equipos de la historia ,la “Quinta del Buitre”, (famoso por estar compuesto por una generación irrepetible de jugadores del filial) en la ciudad de Lieja (Bélgica) un futbolista belga llamado Bosman, puso en jaque a la Federación Belga de Fútbol y a su propio club, el RCF Lieja, tras un problema con las condiciones de su pase a un club francés, en Junio de ese mismo año. Jean-Marc denunció que su club no le permitiera fichar por el club francés debido a problemas con una cláusula de indemnización impuesta por su club que retenía al jugador a pesar de haber cumplido su contrato y quedar en libertad. El futbolista puso en tela de juicio las leyes dispuestas en el reglamento deportivo, y el caso llegó a la UEFA.

Cinco años y algunos juicios más tarde, El Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dió la razón a Bosman, y se disctaminó que a partir de entonces, ningún club tendría derecho a exigir ninguna cantidad de dinero por el pase de un futbolista, que hubiera acabado contrato con ese club, y que por tanto, hubiese quedado libre. Pero además, el Tribunal estimó la libre contratación de jugadores europeos dentro del continente, acabando así con la limitación de 3 jugadores foráneos antes establecida. Se impuso entonces el término “comunitario”, para identificar a los jugadores que podían campar a su antojo por las ligas del viejo Continente. La resolución de la ya famosa “Ley Bosman” convulsionó el fútbol. Miles de equipos se lanzaron durante las temporadas siguientes a la caza de las estrellas emergentes de otras ligas con chequera en mano. Las ligas nacionales eran ferias multiculturales, y los vestuarios parecían sacados de la memory card de cualquier videojuego. El terremoto Bosman creó una escisión irreparable entre los clubes ricos de Europa y el resto de los equipos,; Madrid, Barcelona, Milan, Manchester United o Arsenal se convirtieron en All Star teams de la noche a la mañana, y abrieron una brecha que hasta hoy se ha mantenido insalvable.

El mayor derrotado de esta sentencia fue, como no podía ser de otra manera, la cantera. Los clubes dejaron de lado la formación de futbolistas para su propio abastecimiento. El modelo deportivo de los grandes clubes dió un vuelco gigantesco, el movimiento de dinero entre grandes corporaciones, la irrupción de Rupert Murdoch como agente crucial en la difusión y influencia mediática universal del fútbol más la entrada masiva de sponsors, anunciantes y marcas globales en un deporte de trascendencia sideral, convirtió el fútbol en un espectáculo sin precedentes, impulsado por grandes fortunas, contratos de infarto y nuevos modelos de gestión. A partir de finales de siglo XX, el fútbol ya había traspasado las barreras existentes entre deporte-negocio-espectáculo, se convirtió en algo más.

En esas, jóvenes chavales de 16 años que soñaban con subir al primer equipo veían como la luz desde el túnel de vestuarios se hacía cada vez más y más pequeña. Ahora eran los clubes de segunda fila los que criaban a sus perlas, y los grandes clubes desembolsaban altas cantidades de dinero por robarle un juvenil al equipo modesto. En cambio, sólo un par de jugadores o tres de sus propios filiales gozaban de la oportunidad de debutar con la primera plantilla. Fue tal el disparate, que un club histórico de nuestra Liga como el Athletic de Bilbao pasó varias temporadas en la cuerda floja, ante la imposibilidad de hacer frente a una Liga cada vez más competitiva, impulsada por los jugadores foráneos. Aún así sobrevivió.

Hasta hoy, el caso más sangrante ha sido el del Real Madrid, que de manera descarada ha convertido su cantera, la más fuerte de España, en una fuente inagotable de recursos para otros equipos, pero nunca para ellos mismos. Grandes figuras como Eto’o, Mata o Filipe han triunfado en otros equipos. Años de despilfarros y desproporcionadas transferencias después, dos factores vuelven a poner poco a poco en su sitio la figura del canterano como activo esencial del fútbol. Uno, el Barcelona de Guardiola, que a través de un estilo de juego propio y estilístico ha enamorado al fútbol mundial durante 4 años, además de dominar el fútbol continental con títulos a mansalva, y todo ello gracias a una generación de canteranos, gracias a la creencia (en mitad del paisaje más escéptico) de que la formación de jugadores con una misma idea futbolística podía deparar éxitos y grandes individualidades en un futuro a corto-medio plazo. Ahí han sido, no pioneros, pero si regeneradores de algo que existía, pero que el fútbol abandonó unos años antes. Habiendo excepciones, el equipo titular del Barça ha estado compuesto por futbolistas promocionados del filial convirtiéndose en una generación mítica, más aún que la de aquella “Quinta del Buitre”.

La otra razón por la que el canterano vuelve a ser foco de atención, es sin lugar a dudas por la recesión económica, que ha puesto contra las cuerdas a la mayoría de los clubes de las grandes ligas. La situación es límite, y los clubes ajustan cuentas para borrar sus deudas y poder manetener la categoría o el alta federativa…su existencia. Bajo estas circunstancias, el canterano aparece como solución, y de repente los Oliver, Vadillo, Jesé o Campaña comienzan a ser algo más que monedas de cambio,. Esperemos que no sea un parche, y si que sea el renacimiento de una manera de entender la gestión deportiva.

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